

Especial para La Ñonga, L’Osservatore Romano.- En un giro inesperado de la historia sagrada y de la política mexicana, la llamada Santa Betty de La Chingada alcanzará la canonización en vida, siguiendo los pasos de San Francisco de Asís, quien fue reconocido por su santidad mientras aún respiraba.
Fuentes cercanas al Vaticano aseguran que los milagros atribuidos a la señora de la casa presidencial van desde multiplicar discursos aburridos hasta convertir críticas en plegarias, además de soportar, con paciencia infinita, las cadenas de elogios de su propio esposo y por tanto amor por los pobres, más que el del propio Señor de la Cruz.
La noticia ha desatado júbilo en La Chingada, Guanajuato, sitio que ya prepara estampitas, veladoras y hasta estampados en servilletas con la imagen de la santa. La devoción popular crece: algunos peregrinos aseguran que al ver sus publicaciones en redes sienten una “paz espiritual” similar a la de escuchar a los ángeles desafinando en vivo.










