- El mandatario estatal asegura que su agenda es sumamente estricta: «Son 18 horas de fiesta, 4 de ‘aflojar el cuerpo’ y el resto para gobernar si me queda tiempo».
- Aclara que el mezcal zacatecano no es un vicio, sino una «herramienta de trabajo obligatoria» para aguantar la crisis del campo.
ZACATECAS, ZAC. – En medio de la peor crisis agrícola que ha visto el estado en décadas, el gobernador David Monreal Ávila decidió romper el silencio y, con una honestidad que rozó la inconsciencia, le dio un fuerte revés a las declaraciones del líder de los productores de frijol, Abraham Castro Trejo, quien hace unas horas lo tachó públicamente de ser un «borracho y adicto».
Con los ojos visiblemente cansados —presuntamente por desvelarse leyendo el presupuesto del campo y no por los efectos del fin de semana largo—, el mandatario estatal convocó a una rueda de prensa exprés donde dejó en claro que las acusaciones de la dirigencia campesina carecen de todo sustento científico y cronológico.
«Es una soberana mentira y una difamación de Castro Trejo. No es cierto que me la paso loqueando todo el día… a veces duermo, por lo menos unas dos o tres horas entre la última cantina y la primera reunión de gabinete», declaró Monreal mientras intentaba, sin mucho éxito, apuntarle al micrófono con un termo sospechosamente lleno de «café con piquete».
El mezcal es la medicina del campo
El gobernador lamentó que la oposición y los frijoleros confundan la «estimulación temprana» con las adicciones y defendió el consumo del destilado local como una estrategia de empatía gubernamental.
«El campo zacatecano está seco, no hay agua, el frijol bajó a 15 mil pesos. ¿Cómo quieren que reciba a los campesinos? ¿Sobrio? Para aguantar las tragedias de este estado se necesita andar bien anestesiado. El mezcal no es un vicio, es una canasta básica para sobrevivir a la realidad de Zacatecas», matizó el Ejecutivo.
El fideicomiso de las cubas
Fuentes bien informadas dentro de los pasillos de Plaza de Armas revelaron a La Ñonga que, tras este altercado, la Secretaría General de Gobierno ya prepara un contraataque legal. No para subir el precio del frijol, sino para crear el «Fideicomiso Público del Descorche Estatal», con el cual pretenden fiscalizar todas las botellas que ingresen a las oficinas públicas y dotar a los secretarios de estado de una «tarjeta universal de barra libre» para homologar el nivel de «locura» en toda la administración.
Mientras tanto, Abraham Castro Trejo y el bloque de productores integrados por Federico Najar, Rubén Hernández y Ricardo Sánchez, ya analizan enviar un cargamento de suero y aspirinas a la casa de gobierno, advirtiendo que la próxima manifestación no será con tractores, sino con mariachis a las 6 de la mañana para despertarlo… si es que está durmiendo.









