
PEKÍN, CHINA – Lo que debía ser una cena de gala para limar asperezas comerciales entre las dos potencias más grandes del mundo, terminó en un «incidente diplomático de etiqueta» cuando el exmandatario estadounidense fue captado por las cámaras de seguridad aplicando la técnica del «fardero VIP».
Fuentes cercanas al Palacio del Pueblo informaron que, al terminar el tercer tiempo (un pato laqueado servido sobre láminas de jade), el servicio de protocolo chino notó una ausencia preocupante en la mesa principal: el juego de cubiertos de oro de 24 quilates de la Dinastía Ming.
«Son un regalo, créanme»
Testigos presenciales aseguran que se escuchó un tintineo metálico sospechoso proveniente del saco azul marino del magnate mientras intentaba retirarse discretamente del salón. Al ser cuestionado por un guardia de seguridad que notó un bulto inusual a la altura del pecho, Trump simplemente respondió:
«Son los cubiertos más hermosos que he visto. Son tremendos. China hace un gran trabajo con el oro, pero lucirán mucho mejor en Mar-a-Lago. Xi me dijo ‘toma lo que quieras’, es un gran amigo, me ama».
Tensión en la Gran Muralla
Por su parte, el presidente Xi Jinping mantuvo la calma coreana, aunque se dice que ordenó revisar si los jarrones del pasillo seguían en su lugar. El Servicio Secreto de EE. UU. intentó mediar en la situación argumentando que se trataba de una «auditoría sorpresa de metales preciosos», pero la fotografía que circula en redes sociales no deja lugar a dudas: el brillo dorado sobresaliendo de la solapa del candidato es inconfundible.
Hasta el momento, los cubiertos no han sido devueltos, y en la página oficial de la campaña de Trump ya se anuncian réplicas de «Cucharas Maga» bañadas en un color sospechosamente similar al tesoro nacional chino.
¿Será este el inicio de una nueva guerra de aranceles o simplemente Trump quería un recuerdo «brillante» de su visita?











