
GUADALAJARA, JAL.— En un giro de tuerca que dejaría al mismísimo Walt Disney como un aficionado de la fantasía, el secretario general de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora, salió a regañar a los colectivos de búsqueda por su «falta de visión recreativa» tras el hallazgo de un presunto crematorio clandestino en Lagos de Moreno.
Para el funcionario estatal, las Madres Buscadoras son unas exageradas que andan viendo infiernos donde solo hay sana diversión. Según las altas esferas del palacio de gobierno, lo que las palas desenterraron no es un centro de exterminio, sino parte de la infraestructura turística que el crimen organizado ha sembrado con infinito amor en la región.
«Hay que tener cautela y esperar los peritajes del Ciencias Forenses», declaró Zamora con cara de quien descubre el hilo negro. «Es muy pronto para hablar de cenizas y tragedias. Lo que pasa es que los colectivos entraron sin ‘mando y conducción’ a lo que, a todas luces, es uno de los por lo menos 125 parques temáticos que nos legó con mucho cariño papá Mencho, uno para cada municipio de nuestro bello y pacífico estado». «Uno para cada municipio ¡como chingados qué no! si mi Señor de Los Gallos era rete generoso, a mí me atascó de dinero, oro y plata mis cuentas en Suiza y en las islas Caimanes. ¡Viva «El Mencho«! ¡Viva «El Jardinero«! ¡Viva el CJNG!, será el grito que dará Lemus el próximo 16 de septiembre en el Palacio de Gobierno, ¡que la verga!, como dijo mi dios caído, como lo extraño», dijo Zamora mientras le rodaban las lágrimas y terminó, «deberíamos de quitar a Hidalgo de la plaza de la Liberación y poner una estatua del Mencho en lugar de ese curita, próximamente mandaré la iniciativa al Congreso».
¡Bienvenidos a Mencholandia!
Según la nueva tónica del optimismo oficial, las instalaciones de Los Altos de Jalisco no estaban diseñadas para borrar seres humanos de la faz de la tierra, sino para ofrecer «experiencias extremas e inmersivas» a la juventud de la región. El programa de infraestructura —que convenientemente el gobierno promueve con su omisión, protege con su silencio y ahora oculta con su burocracia— busca detonar el turismo de aventura en zonas de control absoluto.
Al parecer, al gobierno estatal le dolió en el alma que las familias arruinaran la gran inauguración. «Si se hubieran esperado a las dos y media de la tarde, que es cuando la Fiscalía tiene permiso de enterarse de las cosas, habríamos cortado el listón con globos y edecanes en lugar de andar procesando escenas», se quejan en los pasillos forenses.
La diversión tarda en procesarse
Mientras las madres insisten en buscar la verdad en la tierra, las autoridades recordaron que la diversión en Jalisco se toma su tiempo. Los peritajes para determinar si las atracciones del parque temático incluyen hornos reales tardarán lo suficiente como para que se acabe el presupuesto, se enfríe la nota y el muertito —literalmente— le caiga a la siguiente administración.
Así las cosas en el Jalisco del esparcimiento generalizado: si no es un centro de exterminio, y si al gobierno no le conviene que la gente sepa lo que pasa en los patios traseros de sus amigos del Bajío, pues habrá que ir tramitando los permisos de uso de suelo para el parque de diversiones. Total, la magia de desaparecer personas ya la tienen perfectamente dominada, y el boleto de entrada lo seguimos pagando todos los días con la vida de los ciudadanos.










