ASÍ SE SIRVIÓ «LA CENA DE GERALDINE» CON EL GENERAL EN BANDEJA DE PLATA

  • DE MESERA A SOBERANA DEL BANQUETE: La política sinaloense demuestra que el que no sirve para la mesa, termina sirviéndose al General.
  • EL MENÚ RECOMENDADO POR PALACIO NACIONAL: Una jugosa cabeza de las fuerzas armadas sazonada con lágrimas de indignación y un toque de «¡ay, me trató muy mal!».

CULIACÁN, SINALOA. — Olvídense de los tacos de chicharrón o los mariscos de Altata. El verdadero platillo de alta cocina política de esta semana se cocinó a puerta cerrada en el cuartel militar y se sirvió con manteles largos en el Palacio de Gobierno. Tras quejarse de que el General de Brigada Santos Gerardo Soto no usaba los cubiertos de la diplomacia y tenía un sazón «hostil», la mesa civil saboreó su mejor victoria culinaria: «La Cena de Geraldine».

El chisme… perdón, el reporte de inteligencia gastronómica, cuenta que el General Soto quiso armar un menú de realidades incómodas. Se paró frente a la mesa y gritó el diagnóstico de la casa: «¡Ustedes han hecho todo el desmadre aquí!». Pero en Sinaloa, las verdades no se digieren bien. La jefa de la cocina estatal corrió al teléfono para marcar la línea de quejas de la CDMX, llorando porque el General no tenía modales de mesero con estrella Michelin.

 🧾 LA FACTURA DEL RESTAURANTE "EL CINISMO SINALOENSE"
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  • 1 Plato Fuerte: Cabeza de General Soto (bien dorada al fuego político).
  • Guarnición:     Berrinche con salsa de "soberanía estatal".
  • Bebida:         Lágrimas de cocodrilo directo desde Palacio Nacional.
  • Propina:        Un boleto de salida fast-track para el General incómodo.
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Un banquete digno del barroco sinaloense

La imagen en los comedores del poder es pura poesía visual (y mucha sátira): ya no hay que andar cargando charolas ni atendiendo pedidos ajenos. Ahora, con una sola llamada a la presidenta Sheinbaum, las mesas se voltean y el que se portaba «bravero» termina decorando el centro de la mesa, con todo y gorra militar, listo para el buffet institucional.

Ajo blanco no es; esto es pura salsa macha de la que pica y hace llorar a los mandos uniformados. El pecado del General fue creer que las mesas de seguridad eran para dar resultados, cuando en realidad son para mantener los platos limpios y no salpicar la fina vajilla de la administración de Yeraldine Bonilla.


El nuevo mesero del año

Para que el restaurante no se quede sin capitán de meseros, la SEDENA ya mandó al relevo: el General de Brigada Julio César Islas Sánchez. Las malas lenguas dicen que el nuevo mando viene con un curso intensivo de «Atención al Cliente Remilgado» y un manual para sonreír mientras el estado se cae a pedazos.

El General Islas ya tomó protesta y sabe perfectamente la regla de oro de este establecimiento: al cliente lo que pida, y si el cliente se queja del trato, tu cabeza va directa a la charola de plata. ¡Buen provecho, Sinaloa, que la cena está servida y el desmadre sigue en su punto!

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