ZACATECAS, ZAC.— En un nuevo episodio de la diplomacia del “échale la culpa al vecino”, el gobernador David Monreal habría dejado entrever que los presuntos responsables del asesinato de un policía estatal se esconden en Aguascalientes, provocando que miles de hidrocálidos voltearan a verse entre sí para preguntar: “¿Y ahora nosotros qué hicimos?”.
Fuentes totalmente inventadas por La Ñonga aseguran que, tras el comentario, el gobierno de Zacatecas estaría considerando colocar una aduana en la carretera para revisar que ningún delincuente salga del estado sin su respectivo permiso de exportación.
“En Zacatecas ya no hay criminales; el producto estrella ahora se envía a entidades vecinas”, habría explicado un funcionario ficticio mientras llenaba una guía de paquetería con la leyenda “manejar con cuidado”.
Por su parte, autoridades de Aguascalientes, según testigos, comenzaron una intensa búsqueda que consiste en preguntar en las taquerías si alguien ha visto a unos sospechosos “que vienen de Zacatecas”.
Especialistas en geografía política de la Universidad de San Garabato señalaron que, de seguir esta lógica, pronto todos los delitos del país serán responsabilidad del estado de al lado, hasta que el último gobernador termine culpando al Océano Pacífico.
Mientras tanto, habitantes de ambos estados solicitaron que, si van a intercambiar algo, mejor sean turistas, vinos, queso o guayabas, porque la delincuencia “ya viene en exceso”.












