AGUASCALIENTES.— El amor propio y el orgullo de la bancada azul quedaron profundamente fracturados, pero no tanto como el presupuesto. Esta semana se confirmó que a la diputada Alma «Herida» Medina le aplicaron la «operación grúa»: la removieron completita de la coordinación del grupo parlamentario del PAN en el Congreso local, y no precisamente por sus altas calificaciones legislativas, sino por su adicción a la pintura vinílica y a las alturas de los espectaculares.
Dicen las malas, pésimas y ponzoñosas lenguas del Congreso —esas que sí saben contar— que en la oficina de la coordinación ya no se escuchaban debates sobre leyes o puntos de acuerdo, sino que todo el día se oía: “¿Y de qué color combina más mi nombre, muchachos? ¿Azul rey o azul cielo electoral?”.
La bancada se quedó «Apolo-da»
El verdadero detonante del manotazo en la mesa fue que la ahora excoordinadora confundió la caja de las prerrogativas del partido con el cochinito de su campaña personal. Según los reportes de nuestros infiltrados en la cocina del Congreso, cada vez que un diputado pedía viáticos para ir a sus distritos, la respuesta era la misma: “No hay presupuesto, jóvenes, porque ya nos gastamos todo el mes en la portada de la revista Apolo y en apartarle la barda a la señora de la esquina”.
Al ver que el dinero del grupo parlamentario se estaba evaporando más rápido que el agua en la presa del Jocoqui —y todo para que el rostro de la «licenciada» apareciera hasta en los baños de las gasolineras—, sus compañeros de bancada dijeron: “¡Hasta aquí!”.
«Nosotros queríamos legislar, pero ella nos quería traer a todos con brocha y rodillo en mano los fines de semana», sollozó un legislador que prefirió el anonimato para que no le pinten la fachada de su casa.
El pronóstico médico
El diagnóstico actual de la diputada es de «Alma Herida» de gravedad, con pronóstico reservado y un severo berrinche político. Se reporta que sufre de migraña severa cada vez que ve una barda en blanco y experimenta ansiedad generalizada si pasa más de cinco minutos sin que un espectacular le sonría desde las alturas.
Por lo pronto, en el Congreso ya se rumora que el nuevo coordinador entrará con una misión muy clara: cambiar todas las chapas de las oficinas, esconder las chequeras y prohibir estrictamente la entrada a cualquier persona que huela a solvente, tlapalería o traiga complejo de modelo de portada.










